lunes, 13 de marzo de 2006

Los antojos... ¿realmente existen?

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Los antojos los tienen entre el 60 y el 90% de las gestantes. No son más que un deseo repentino e irrefrenable por comer un alimento determinado, y en gran medida dependen de los cambios hormonales que se producen durante el embarazo.

En general deben satisfacerse siempre que se sienta la necesidad.. Según las últimas investigaciones, pueden estar provocados por determinadas variaciones hormonales, carencias alimenticias o necesidades psicológicas.

Alteraciones hormonales

La placenta, al principio del embarazo, empieza a producir algunas hormonas y el organismo sufre una serie de procesos de adaptación como lo son las nauseas, la falta de apetito, etc.. estos fenómenos pueden dar lugar a que ciertos alimentos que hasta ahora te gustaban, te resulten insoportables o que sientas necesidad de tomar alimentos dulces, ácidos o salados.

Carencias alimenticias

Si el antojo se prolonga en el tiempo, lo más probable es que se trate de una señal del organismo que advierte de una carencia o el inicio de un trastorno fisiológico.

Es necesario entonces consultar con tu ginecólogo para encontrar la causa y buscar el remedio. Suele estar relacionado con la necesidad de cubrir en el organismo un determinado elemento que se encuentra en déficit. Tienes hambre de lo que tu cuerpo requiere.

El paso de nutrientes al feto depende en gran medida de la disponibilidad de ellos en la circulación materna.

Para garantizar que los más importantes para el feto se encuentran listos para echar mano de ellos, existen complejos mecanismos de regulación.

Este mecanismo de preservación de nutrientes para el feto puede explicar la preferencia por ciertos alimentos, y en particular los dulces, en el embarazo. hay que tener cuidado ya que su exceso puede suponer un inconveniente y un riesgo para el bebé más que una ayuda para el desarrollo fetal, como ocurre en mujeres con sobrepeso o con diabetes gestacional.

Los más habituales se producen con frutas, zumos , helados, pescados y verduras, mientras que los alimentos más rechazados suelen ser pollo, huevos, pescados, verduras y la pasta.

Como algunos comparten preferencia y aversión se puede interpretar como un mayor peso de factores psicológicos y socioculturales más que necesidades fisiológicas.

Necesidad psicológica

La gestación puede aumentar el deseo de sentir protección y seguridad.

Puede generar en la mujer una sensación de inseguridad o ansia por lo que a veces un antojo alimenticio es una compensación frente a esa precariedad psicológica.

Es preferible satisfacerlo más que reprimirlo y considerarlo un simple capricho. Aquí tu pareja tiene un papel fundamental.



Tomado de www.terra.com... visitala para mayor informacion

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