Las neurotrofinas, sustancias químicas que producimos los seres humanos, serían, según investigadores italianos, las causantes de la atracción sexual.
Después de este tiempo, son remplazadas por otra hormona que los investigadores llaman ‘molécula de la ternura’.
El estudio, hecho por investigadores de la Universidad de Pisa (Italia), concluyó, tras medir los niveles de neurotrofinas en la sangre de algunos voluntarios, clasificados con base en una escala de amor apasionado, que la atracción sexual era más fuerte en personas que se encontraban en la fase inicial de sus relaciones amorosas.
Por el contrario, las personas que habían estado con sus parejas entre uno y dos años carecían de estas ‘moléculas del amor’ (sustancias que actúan sobre el sistema nervioso central), aun cuando su relación había sobrevivido.
La investigación, publicada en el último número de la revista Chemistry World, de la Real Sociedad de Química del Reino Unido, halló además que la sustancia de la pasión había sido sustituida por la ‘hormona de la ternura’, la oxitocina, en aquellas parejas que tenían varios años de convivencia.
Amor eterno
“Los amantes juran que sus sentimientos son eternos, pero las hormonas cuentan otra historia”, dijo a BBCMundo la psiquiatra italiana Donatella Marazziti, directora del estudio.
Lo primero que sucede es un cruce de miradas. Al acercarse, los dos desconocidos experimentan reacciones físicas casi incontrolables que los avergüenzan.
Luego de algunas citas, empieza una relación. Una fuerte atracción química hace que los encuentros íntimos de los recién conocidos sean bastante pasionales.
Otra investigación, realizada hace dos años por Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York (Estados Unidos), coincide con Marazziti. Tras entrevistar y estudiar las reacciones químicas sexuales de 5.000 personas de 37 culturas diferentes, Hazan aseguró que el amor tiene un “tiempo de vida” tan largo como para que dos personas se conozcan, copulen y tengan un hijo.
Según este estudio, los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentir pasión mutua entre 18 y 30 meses, después de haber iniciado una relación.
Otras investigaciones científicas de las últimas dos décadas aseguran que sensaciones físicas como la sudoración excesiva, el temblor en las piernas y el tartamudeo, entre otras, se producen por los flujos de neurotrofina, feniletilamina, dopamina y otras sustancias químicas que se activan en los cerebros de las personas que sienten una fuerte atracción mutua cuando se están conociendo.
Biologismo radical
Pero tanta investigación sobre al amor no convence a todos. El psiquiatra español, con master en sexología, Carlos Pol asegura que “en los últimos 22 siglos, la pasión ha dominado al mundo. Me parece absurdo y radical que ahora unos sabios quieran medir erotismo, sexualidad y sensualidad. Es cierto que estas sustancias químicas se activan por la atracción, pero lo intangible no tiene medida. Esto es biologismo fundamentalista que, al convertirse en noticia, produce más equívocos que satisfacciones”.
La psiquis, la capacidad erótica, el entorno y las circunstancias personales también pueden incidir en los niveles pasionales de una pareja, aseguran otros expertos.
“El amor no es exclusivamente una cuestión de química. Su duración depende de una serie de factores biológicos, pero también psicológicos e incluso externos a la pareja”, asegura la psicóloga colombiana Lucía Rojas.
Es decir que, dependiendo de estos factores, la química sexual entre dos personas puede durar días o años.
“El sexo y el amor no pueden restringirse a parámetros hormonales y biológicos”, explica Pol, quien además asegura que una pareja que viva en zona de conflicto va a tener más dificultades para mantener su pasión ardiendo, que otra que esté en una isla paradisíaca independientemente de cuánto tiempo lleven juntos.
Lo cierto es que, desde hace un par de décadas, una fuerte corriente científica asegura que hay evidencias de que los seres humanos se pueden comunicar con señales bioquímicas inconscientes. Según investigaciones como la de la Universidad de Pisa, el ser humano produce sustancias que pueden enviar señales de interés sexual.
Por su parte, muchas parejas prefieren hacer caso omiso de estas advertencias. Para ellos, su conexión sexual va mucho más allá de una simple reacción química. “Llevamos dos años juntos, pero nuestra pasión crece día a día”, aseguran algunas parejas consultadas.
"En los últimos 22 siglos, la pasión ha dominado al mundo. Me parece absurdo y radical que ahora quieran medir el eros y la sensualidad"
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